tatuaje(Cleveland, Ohio, Agencia EPS) Square City Tattoo, una compañía estadounidense, ofrece conservar su tatuaje cuando se muera, por unos 115 dólares más una cuota anual, mientras vivas. Charles Hamm, fundador de la Asociación Nacional para la Preservación del Arte en la Piel, con sede en Cleveland, hizo la semana pasada el anuncio del servicio "Save my Ink" (salva mi tatuaje), un procedimiento a través del cual se retira el tatuaje del occiso antes de ser enterrado y mediante un sencillo procedimiento químico, se lo mantiene en perfecto estado para el disfrute de las posteriores generaciones. Hamm dijo que el personal de su organización cuenta con un embalsamador y que ya tiene 21 tatuajes preservados, incluyendo uno propio.

Charles Hamm, presidente de la Asociación Nacional para la Preservación del Arte en la Piel (NAPSA, por su sigla en inglés) y ex ejecutivo de KPMG, fue el creador de la empresa Square City Tattoo y del proyecto "Save my Ink", un servicio a través del cual una persona podrá conservar un tatuaje de su cuerpo para la posteridad, por una matrícula de 115 dólares y una cuota anual de 60 dólares mientras viva. El proceso de preservación de la obra de arte en la piel permite que la imagen se pueda enmarcar y exponer por siglos tras eliminarse cualquier posibilidad de descomposición del tejido humano.

Hamm lanzó "Save my Ink" en Las Vegas, en el marco de The Biggest Tattoo Show on Earth ("El espectáculo más grande de tatuajes del mundo", en español), la semana próximo pasada. Según declaraciones a medios locales, con esta idea Hamm pretende "que tu historia, espíritu y legado perduren para las generaciones que vendrán", comentó sin aportar ningún dato nuevo. Cómo dato anecdótico, la primera experiencia de conservación la realizó con un tatuaje propio que debió retirarse quirúrgicamente con motivo de un abrupto adelgazamiento de peso de casi 100 libras.

En la página web del proyecto, se establece que, por 115 dólares más una cuota anual de 60 dólares, podrás asociarte al servicio. Los miembros de este particular club pueden registrar un tatuaje "aproximadamente del tamaño del pecho" para preservarlo post mortem. También se fija un sobreprecio de 100 dólares por cada tatuaje adicional o en caso de aumentar el tamaño de la obra a proteger. La empresa cuenta con un departamento jurídico y un embalsamador que realizará todas las gestiones necesarias para recuperar rápidamente el grabado y que no termine seis pies bajo tierra.

Joanne Soto, una arquitecta del Sur de California, se transformó en la primera miembro de la organización cuando decidió preservar dos de sus 14 tatuajes para su hija de 10 años y su hijo de ocho. "Es muy progresista e innovador", señaló Soto, quien conservará un tatuaje de un colibrí y un loto, y otro que tiene el apellido de su familia. "Honestamente, esto combina cierta rareza y cierta repulsión y eso definitivamente llamó mi atención. Para mí, la vida tiene que ser interesante", señaló la profesional a esta agencia mientras diseñaba una barbacoa.

Hasta el momento el servicio "Save my Ink" está disponible solamente en los EE.UU. pero existen posibilidades de que, en el mediano plazo, la empresa pueda crear franquicias fuera de fronteras y así llegar a Europa y América Latina. "Sólo espero que los países que practican el canibalismo en América Latina entiendan que esto es arte, no 'beef jerky' (charque) ilustrado", concluyó Hamm entre las carcajadas de los asistentes al evento de Las Vegas.

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