figueredoComenzó el Torneo Intermedio. Torneo tan espantoso que ni nombre le pusieron, ¿se dieron cuenta de que se llama así porque está en el medio de dos torneos? Y como buen torneo espantoso, comenzaremos homenajeando a algo que nadie recuerda: el primer gol de este torneo espantoso (Torneo Espantoso sería un nombre más adecuado que Torneo Intermedio). Hernán Figueredo hizo, a los diez minutos del primer tiempo, el primer gol para Liverpool en el Estadio Luis Tróccoli ante Cerro. ¡Felicidades Hernán! Vamos a ver si sobró algún trofeo de Jugador Yumbo en la calle Divina Comedia y te lo mandamos a tu casa.

Con un clima tan gélido que una delegación que había llegado desde la Siberia dijo que se volvía porque no aguantaban ese frio de mierda, se jugó el partido Nacional vs. Defensor, o como los estudiosos del deporte optamos por llamarle, “The Fuente´s Show”.

Gonzalo Castro puso la apertura en el marcador para el local y lo dio vuelta el equipo de Ignacio Risso con goles de Nicolás González y Martín Rabuñal. Información completamente irrelevante (y que a esta altura de la semana todos saben) que pusimos al solo efecto de cumplir con el mínimo de caracteres solicitados para esta nota.

Fuentes fue el protagonista de esta historia, de las pesadillas tricolores y de los orgasmos violetas. Fuentes atajó los remates albos, los tiros libres, los cabezazos, los corners, los mano a mano, atajó el viento helado que venia de la Atilio, atajó a un plancha que se había afanado un celular y hasta le pedí que escribiera esta crónica pero se atajó diciendo que estaba ocupado firmando autógrafos.

El delantero artiguense Darwin Núñez, se convirtió en el primer jugador de Peñarol en marcar tres goles en el Estadio Campeón del Siglo en la goleada 4 a 0 ante Boston River. Se llevó la ovación, la pelota y unos chupones de un par de viejas que estaban apostadas en la puerta del vestuario a la caza de carne joven. Esperemos que los observadores del Milan vengan todos los partidos o al menos que dejen una imagen de tamaño real en alguna butaca de la Henderson.

Brian Rodríguez, o Bruno Rodríguez como le dice ESPN (no los culpo, en ESPN si no se llama Lionel Messi no pueden ubicarlo), fue quien acompañó a Nuñez en el marcador. Entre los dos enloquecieron a la defensa bostonriverista de la misma forma que Mbappé enloqueció a Godín en el mundial de Rusia, o de la misma forma en que Olivia Wilde me enloqueció a mí la vez que salió, en bolas, de la laguna en la películas Cowboys versus Aliens.

El Mota Gargano, con un pase de 670 metros, metió la segunda gran asistencia de gol de la noche. La primera fue de Gastón Rodríguez que, con un amague que despistó hasta al servicio secreto de los Estados Unidos, dejó al Brian de cara al gol. Algún desubicado podrá decir que le erró a la pelota, pero no nosotros, que siempre lo bancamos. Y pensar que alguno hasta osó apodarlo “el discapacitado del gol”. Shame on you, apócrifos deportivos.

Y podría seguir pero prefiero ir dejando el análisis por acá. Muchos podrían pensar que esta medida es en respuesta a la falta de pago por este trabajo. Sin embargo el motivo es mucho más fuerte: de continuar escribiendo me vería en la nefasta tarea de tener que hablar bien de Estoyanoff.


Por Jessica Putin, prima de Vladimir, periodista deportiva del programa radial Vestite & Andate. Clic AQUÍ para conocer más.


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